Se nos han olvidado demasiadas cosas que son extremadamente importantes. Los valores se han perdido por el camino del triunfo de ser como los demás.
A veces pensamos que los "sinsentimientos" son los trajeados,pero no hace falta irse tan lejos. Mirando nuestro alrededor podemos ver gente mirándose su ombligo; haciendo lo que sea para conseguir su objetivo, pisando a quien le dé la gana, y lo peor, sintiéndose orgulloso de eso.
Estas personas se sienten superiores a los demás, pensando que siempre llevan la razón y eliminando cualquier tipo de razonamiento en el que no esté de acuerdo.
Pero ya no es solo eso. Entre los jóvenes es usual no preocuparse por nada; hacer la cosas tal y como quieran sin reparar en la responsabilidad que tienen. A muchos parece que se les ha congelado en cerebro, sin estar en invierno, puesto que no son capaces de llevar una vida bien organizada. Les da igual rozar el coma etílico, incluso alardean de ello; les da igual vivir entre mierda, sin organización alguna, y discutiendo con todo aquel que se le cruza si no han tenido un buen despertar.
NO. Esto no es normal.
¿Dónde quedó el "todos a una"? ¿Y la cooperación? ¿El ser una segunda familia?
Está de moda preocuparse por uno mismo y ya está. Buscar la fiesta, estudiar el mes de antes y poco más. Y cuanto más independiente y más "pasota", mejor. Obviamente, como en todo, hay excepciones y no se puede generalizar, pero los que no son así, en algún momento de sus vidas han deseado serlo por evitar complicaciones.
No es esa la buena vida, a pesar de aparentar lo contrario. Puede ser atractiva, pero a la larga puede ser un gran problema.
Pero el verdadero miedo aparece cuando nos paramos a pensar que nosotros seremos los que llevaremos el país dentro de no mucho...
Hay que tener bien claros nuestros valores y, acorde con ellos, lograr nuestro objetivo.